Con un litoral circundado de tres cadenas montañosas, a Santiago la envuelve una topografía tan variada como sus habitantes y su cultura. En la Gran Santiago, ubicada a 567 metros sobre el nivel del mar, se destacan los picos nevados de la Cordillera de los Andes yuxtapuestos ante la agitada y caótica urbe que la identifica. Adicionalmente, contrapuesto con la desestabilización sociopolítica que la acaparó durante la segunda mitad del siglo XX, la ciudad ha experimentado resurgimientos graduales y constantes que la han moldeado a su presente estado como potencia económica latinoamericana y como eje paradigmático de contracultura.

El centro económico de Chile, cuenta con aproximadamente 40 por ciento de la población total. Por lo que, albergando cerca de siete millones de habitantes, la ciudad es propensa a fluctuar en modalidades y demografía. Entre las múltiples subdivisiones municipales que la componen, Santiago hospeda una robusta cultura artística, pues esparcidos a lo largo de sus casi 900 kilómetros de distancia, abundan museos y teatros que apelan a miles de turistas anualmente. La amalgama de colectivos musicales de la escena “indie” tampoco carece dentro del extenso y rico repertorio musical que ha caracterizado al país suramericano. Ana Tijoux, Pedropiedra, GEPE y Javiera Mena son algunas de las voces que más resuenan tanto en las emisoras locales como internacionales y las cuales se pueden apreciar en diversos espacios de la ciudad. Sin embargo, la capital chilena fungió como sede preferencial de varios pioneros en el ámbito literario, político, musical y fílmico, entre otros. Pues, la ciudad recibió a figuras ilustres como Pablo Neruda, María Luisa Bombal y Salvador Allende y Víctor Jara.

En la capital de Chile, además, podrás apreciar la extensa variedad de eventos culturales en localidades como los centros Gabriela Mistral y Mapocho o recorrer la Plaza de Armas en el centro histórico de la urbe. El Museo de Historia Natural, el Museo de Bellas Artes y el Museo de Historia Nacional, también figuran entre las actividades favoritas para turistas y locales. Asimismo, para quienes disfrutan de una ciudad con gran movimiento noctámbulo, esta cuenta con una activa escena nocturna en los barrios de Bellavista y Brasil, sede de la mayoría de las discotecas y bares de la ciudad.

Por otra parte, Santiago resulta ser una opción económicamente factible para quienes viajan con presupuesto, pues un dólar estadounidense equivale a 635 pesos chilenos. No obstante, en una ciudad donde se puede esquiar en los valles andinos en el oriente y en menos de dos horas, disfrutar de las hermosas playas de Valparaíso o Viña del Mar en el occidente (todo en un mismo día) se debe esquematizar una agenda para cumplir con la mayoría de las oportunidades de ocio que la capital latinoamericana ofrece. Sin embargo, debido a que la ciudad reúne algunas de las instituciones académicas con mayor renombre en el continente, como la Universidad de Santiago, un semestre en Suramérica podrá garantizar una experiencia de gran valor y aprovechamiento cultural.

Finalmente, independientemente del propósito del viaje, impera dejarse sucumbir a la agilizada metrópolis y su esfera cosmopolita, revolucionaria y rotativa, Mientras ella se contorna, quienes la habitan también lo harán, solo hay que acompañarla en el proceso.