Con una población aproximada de tres millones de personas, Chicago se ubica en la tercera posición entre las ciudades más grandes de los Estados Unidos. Yuxtapuestos ante el perfil de los edificios de gran innovación arquitectónica, se encuentran los parques y el litoral que circunda la ribera de “La Ciudad del Viento”, como es conocida coloquialmente, pues el eufemismo se le atribuye por las ráfagas que trae consigo el Lago Michigan, cuya expansión toca las costas de otros estados como Michigan e Indiana. Por esta razón es que miles huyen de la ciudad durante los meses de invierno, temporada conocida de convertir la urbe en una inhóspita. No obstante, durante las temporadas restantes, la ciudad fusiona con los colores y el encanto característico de cada una.

La vasta lista de opciones recreativas en ocasiones pudiera parecer atosigante ya que la ciudad ofrece cientos de alternativas para todo tipo de viajero y viajera. Independientemente del motivo detrás de recorrer este destino, Chicago impresiona ante cada paso por la imponencia de sus rascacielos y la amabilidad de sus citadinos. Adicionalmente, Chicago es un núcleo internacional de comercio, finanzas, telecomunicaciones, industria y transportación, convirtiéndola en un foco atractivo para inversionistas y expertos de la tecnología y el negocio. Por otra parte, al destino lo decoran cientos de atractivos turísticos para quienes visitan con ansias de adentrarse en su vibrante vida cultural, académica y artística.

Debido al hecho que a Chicago se le reconoce mundialmente por el arte urbano, muchos de los espacios públicos a lo largo de su perímetro son decorados por aristas locales e internacionales, cuyos trabajos en ocasiones son sufragados por el estado y por acumulación de donaciones. Una de las piezas de gran atención turística se le conoce como Cloud Gate, un trabajo en metal que ejecutó el escultor Anish Kapoor en el 2006 y que decora el Millenium Park, uno de los espacios públicos más expansivos de la ciudad con presentaciones musicales, artísticas y deportivas libres de costo.

Adicionalmente, Chicago alberga el zoológico Lincoln uno de los pocos zoológicos gratuitos del país y para los aficionados del arte, la ciudad aloja el Instituto de Arte de Chicago, a lo que millones de turistas catalogaron como “el mejor museo del mundo” en un sondeo de la plataforma de asistencia de viaje, Trip Advisor. Además del significante repertorio de arte tibetano, el museo reúne la colección de arte impresionista más grande del mundo junto con el Museo del Louvre en Paris. Los paradores mencionados se acceden con gran facilidad por vía del sistema de tranvía público conocido como el “Loop”, tren que recorre múltiples direcciones de la ciudad de gran dimensión y variabilidad.

Ante la ola ecológica que vaga por todas las coordenadas de los Estados Unidos, Chicago ha comprobado ser una ciudad pionera en alternativas de tendencias verdes pues existen sobre 500 parques dispersos por la urbe que contrarresta la aparente abundancia de cemento. Por lo que para la ciudad que vio nacer a figuras de gran calibre como Walt Disney, Jane Addams (primera mujer americana en recibir un premio nobel por su labor cívica) y el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, no existe ningún espacio de inercia.

Finalmente, la ciudad aunque costosa en principio ofrece cientos de alternativas de actividades gratuitas que proveerán ser de gran aprovechamiento cultural. Basta con sentarse en el césped del Millenium Park para disfrutar un concierto de instrumentos de vientos y en pocos minutos cruzar la calle al Centro Cultural de Chicago a deleitarse de una exposición gratuita de artistas visuales de increíble talento y más adentrada la noche frecuentar los infinitos bares de jazz y blues, género que aterrizó en sus calles en las primeras décadas del siglo veinte, para entender la inagotable magia que arropa la ciudad y que se siente con la misma fuerza cada vez que se regresa.

 

Por: María de Lourdes Vaello